Esa noche hable con él, me dijo que no pensaba volver a verla, que todo había llegado a su fin y tenía que pasar página de una vez por todas. Le note muy convencido, no tenía ese pequeño tartamudeo que aparecía en él cuando mentía o cuando trataba de autoconvencerse a sí mismo de algo en lo que no creía. De hecho, de no haber sido por eso jamás le hubiese creído. ¿Qué podía haber pasado? Si esa misma mañana me estuvo contando hasta el mas mínimo detalle sobre su increíble escapada de fin de semana a la montaña, inconsciente del dolor que me causaba escuchar cada una de sus palabras, el nunca llego a saber que siempre estuve enamorado de la que hasta ese mismo instante él creía que era la mujer de su vida, pero lo que también desconocía eran nuestras aventuras meses atrás.
Julia fue la que termino con nuestra aventura secreta, sin duda el mejor momento de mi vida, sin embargo jamás pude dejar de pensar en ella, solo había algo que me frenaba y no era sino saber que era la prometida de mi mejor amigo, por no decir el único. ¿Cómo había sido capaz de hacerle eso a Jason? La única persona que me apoyo en los meses posteriores al fatal accidente de mis padres, el único que creyó en mi cuando me enfrente al mundo por primera vez y que siempre me ha apoyado sin hacer ni una sola pregunta… Pero no, ni siquiera era suficiente todo eso para tratar de autoconvencerme de que lo de Julia era una mala jugada de mi imaginación, de que lo nuestro era imposible y tenía que olvidarme de ella, era algo mas, y por mucho que tratase de evitarlo y de engañarme eso siempre iba a estar ahí, siempre.


